11 abr. 2009

VIH Sida - Estrés - ¿Nos afecta?


Al borde de un ataque de nervios.










Según el diccionario es un término utilizado en medicina, proveniente del inglés “stress”,. Define la situación de un individuo, o de alguno de sus órganos o sistemas, a los que, por exigirles un rendimiento superior al normal, corre con el riesgo de enfermar.

Todo cambio es estresante.

En la vida cotidiana asociamos el estrés a una situación preocupante. Aceptamos que se presenta, por ejemplo, cuando contraes alguna enfermedad, te quedas sin pareja o empleo, se acumulan tus deudas y/o cuando estas mismas circunstancias afectan a otro que está en tu círculo íntimo. La mayoría de nosotros piensa que "estrés" es sinónimo de "preocupación". Si estás preocupado estás "estresado". Sin embargo, para tu cuerpo, esta palabra tiene un significado mucho más amplio, el estrés es sinónimo de un cambio en tu vida. Los viajes y la inseguridad generados por la inmigración, también afectan. No importa de qué tipo de cambio se trate, todos son estresantes.

Otras causas y sus consecuencias.

Los miedos también son estresantes. Si temes haber contraído una enfermedad, quedarte sin pareja, sin suficiente dinero para atender a tus necesidades, el no tener los papeles en regla, todo eso también es estrés. Cualquier acontecimiento que cause un cambio de tu rutina de vida, te producirá estrés. El insomnio o la falta de sueño reparador, puede tener su origen en la situación de una persona sometida al estrés o a un estado de ansiedad continuado. Por otra parte, el polo opuesto, o sea un exceso de sueño puede ser un indicador de depresión. En ambos casos, si los síntomas son persistentes, es necesario acudir al médico. Él, puede ofrecerte alguna solución o canalizarte a un especialista. Recordemos que tanto la ansiedad como la depresión responden a causas específicas. Tratando las causas se pueden llegar a solucionar los problemas que las originaron, o al menos a mitigarlos.

Una población especialmente afectada.

La mayor parte de las personas y sobre todo aquellas que son seropositivas al VIH, están expuestas a niveles de estrés mucho más elevados. Cuando una persona está expuesta a este tipo de estrés pueden presentar síntomas tales como: insomnio, depresión, ansiedad, apatía, dolores generalizados, etc. El estrés afecta al sueño, los niveles de energía y las sensaciones de dolor y placer. Algunos productos farmacéuticos pueden, temporalmente, restaurar estas funciones, pero no de forma completa ni por tiempo ilimitado.

Tentaciones y soluciones.

Una tentación frecuente suele ser el utilizar pastillas para dormir o tranquilizantes, sin que te los hayan recetado. No se trata de una solución efectiva, recuerda también, si eres seropositivo, que estos fármacos pueden interactuar con los antirretrovirales. Por otra parte, vivimos en una sociedad en la que los niveles de estrés no pueden hacer más que incrementarse. Es importante que cada uno de nosotros aprenda a manejar su propio nivel de estrés. Si soportas una situación similar a la que hemos descrito, habla con tu médico. Ten en cuenta que si eres seropositivo puedes acceder a un Psicólogo o a un Psiquiatra, en tu hospital de referencia. Otro recurso al que también puedes apelar, dada la saturación de estos servicios, es solicitar este apoyo en alguna de las ONG, como gais positius, que te ofrecen asesoría en este sentido.

Si crees que soportas alguno de estos síntomas habla con tu médico, el te asesorará.

Artículo de divulgación de R.T.

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