21 ene. 2011

VIH Sida - Breve reseña histórica sobre la enfermedad.






















Breve historia del VIH-Sida.
Los inicios del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) datan, en nuestra cultura, de los años 80, cuando a nivel sanitario se detectan varios casos de neumonía y de sarcoma de Kaposi, una variante de cáncer de piel. El hecho de que estos casos en su mayoría se presentasen en pacientes homosexuales, con otras patologías crónicas, dio pie a una investigación más exhaustiva que concluyó que había una carencia similar, en todos ellos, de un tipo de células sanguíneas vinculadas al sistema inmunológico.

Estos antecedentes de la enfermedad, a través de infecciones alternativas, permitieron ver la capacidad del VIH para destruir los sistemas inmunológicos de los infectados, con el consiguiente desarrollo de infecciones de distinta índole, llegando hasta a hacerse crónicas.

Posteriormente, la enfermedad empieza a conocerse como “La Peste Rosa” asociando la aparición de manchas rosas en la piel con la tendencia homosexual de la mayoría de estos primeros casos.

Algunos medios de comunicación, de forma errónea, extendieron esta idea, a pesar de que ya había constancia de otros afectados que también padecían la misma enfermedad, tales como inmigrantes, receptores de transfusiones sanguíneas, personas que se inyectaban droga y mujeres heterosexuales.

Es en 1984 cuando se empieza a considerar la enfermedad como epidemia, basándose en el estudio realizado a un grupo de personas contagiadas, que habían tenido parejas en común, extrayendo así patrones que lo demostraban.

Otras teorías menos científicas, llegaron a negar que el SIDA proviniese de la infección del VIH y asociaban la enfermedad con el abuso de drogas de la época, como el popper, así como la gran actividad sexual con distintas personas. La enfermedad se bautiza entonces como Acquired Immune Deficiency Syndrome (AIDS).

En ese mismo año, como resultado de aislar el virus del sida y realizar posteriores estudios, dos científicos franceses lograron desarrollar un anticuerpo que permitía identificar a los infectados entre los distintos grupos de riesgo. No estuvo este descubrimiento exento de polémica, al anticiparse a estos resultados un científico estadounidense, valiéndose de la investigación inicial llevada a cabo por los franceses y haciendo algunas observaciones por su cuenta. La polémica no fue zanjada hasta 2008, en que se reconoció el descubrimiento del virus con el Premio Nobel, a los dos científicos franceses junto con otro que también colaboró en la investigación.

La segunda mitad de la década transcurrió con el aislamiento social hacia los infectados incluso por parte de sus familiares y amigos, impulsados por el miedo a contraer el virus como fruto del desconocimiento de las formas de contagio, entre otros motivos. Se dieron casos de niños infectados que no encontraban colegio al que asistir porque los padres del resto de niños se negaban a que sus hijos compartieran aula con ellos, por ese terror que transmitía la palabra VIH, por esa falsa creencia de que cualquier contacto significaría el lastre de esta terrible enfermedad.

Una de las consecuencias de concentrar la atención en la comunidad homosexual, fue la propagación sin control de la enfermedad entre los heterosexuales, concretamente en las zonas más desprotegidas como África, Asia o Europa Oriental.

Actualmente los tratamientos antirretrovirales, contribuyen a que se pueda convivir de forma normal con la enfermedad, como si de una enfermedad crónica se tratara, pero sin embargo, estos tratamientos solo están disponibles, en su mayoría, en países desarrollados. De aquí la importancia de que países en desarrollo y subdesarrollados, puedan tener un más fácil acceso a las medicinas específicas evitando así que desarrollen las infecciones asociadas a las que, sin el tratamiento antirretroviral, siguen resultando muy vulnerables.
Fuente: www.inspiraction.org

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