7 jul. 2009

Sida y pueblos indígenas.


Cultura Zapoteca

Sida: una bomba de tiempo en los pueblos indígenas.

Fuente E- Consulta periódico digital mexicano.
Por Rodrigo Soberanes
Lunes, 06 de julio de 2009

No es lo mismo luchar contra el Sida en los indígenas que en el resto de la población. Este sector requiere de métodos y estrategias distintas a las que comúnmente nos llegan a través de los medios masivos de comunicación y se prevé que de seguir así, dentro de 10 años podrían haber consecuencias catastróficas. Según expertos en la materia, se requieren políticas públicas focalizadas a cada región que tomen en cuenta los variadísimo elementos culturales que hay en México.

El virus del Sida es sumamente astuto y se vale de diversas herramientas para expandirse. Atacarlo de lleno requiere de creatividad e iniciativa. Mucha más de la que se ha tenido. Amaranta Gómez, activista zapoteca, miembro de la comunidad "Muxhé" de Juchitán (mote que se le da a la comunidad gay en Oaxaca), asegura que "la comunidad indígena es más vulnerable que el resto" y ni siquiera hay un registro del número de infectados, así lo ha reconocido el Programa Nacional de Sida en México.

Aparte de la muerte en sí, una de las cosas más terribles del Sida es que el cuerpo de los enfermos, por su propia naturaleza, lucha hasta el final y se consume gramo por gramo a sí mismo antes de sucumbir ante la enfermedad. Así lo explicó Carlos Jiménez. El sureño recordaba múltiples casos de enfermos que decidieron dejar de tomar el medicamento y, al sufrir la recaída entraron en un tobogán. Les atacaba el arrepentimiento y le pedían las medicinas. Pero cuando esto pasa –dijo- no hay marcha atrás. Cuando los enfermos entran en fase terminal se aferran a lo que sea, igual que su cuerpo, que entre más joven, más se resiste a morir aún cuando el dolor es fuerte y constante.

Amaranta Gómez se dedicaba al show travesti, solía recorrer todas las poblaciones del Soconusco, algunas de Guerrero y llegó a presentarse en el centro de la república. Hace 12 años la muerte de su tío por Sida le cambió el rumbo, decidió organizar a la comunidad Muxhé y plantársele a enfermedad. Notablemente informada sobre cifras, conceptos, políticas, leyes, etc. Amaranta también conoce los recovecos por los cuales las comunidades indígenas se hacen susceptibles a recibir el virus. No así las autoridades: "Saben que hay una problemática grande pero no saben como abordarla. Se está postergando una situación que va a ser incontrolable los próximos cinco o diez años. En diez años, si no se crean estrategias con pertinencia cultural, va a haber un avance significativo en términos de casos de indígenas con VIH Sida", advirtió.

No existen palabras en para enseñarle a los indígenas zapotecas que el virus del Sida afecta el sistema inmunológico, por ejemplo, también hay conflictos morales para referirse al semen, uno de los principales conductores de la enfermedad, de ahí que "se pretende tener pertinecia cultural para las propias comunidades". "Decir semen en zapoteco es muy grosero. En zapoteco se utiliza a la semilla de vida para decir semen. Lo tienes que adecuar al contexto, por ejemplo, en zapoteco decimos gole pero es muy agresivo incluso para los hombres porque está vinculado al atole, es como vulgar, entonces ¿cómo hacer entender que ahí, en ese líquido vive el VIH? ¿Cómo abordar el tema de la sexualidad cuando eso ni siquiera se discute?".

En México hay un antecedente que incita al optimismo. Una funcionaria de jalisco, Patricia Campos, creó un programa llamado Comusida consistente en implementar políticas locales sostenidas por el ramo 033 (partida presupuestaria que la Federación asigna a los municipios). Así, "Cualquier gobierno que llegara tenía que ejercer un monto específico del ramo 033 en acciones específicas de prevención", recordó Amaranta Gómez.

De esta manera se favorece el contacto directo entre las autoridades locales y las comunidades y se puede realizar un trabajo más cercano y con mayor conocimiento de causa. Jesús Vaca Cortés es psicólogo social e investigador, después de vivir cinco años en la Sierra Taraumara, actualmente realiza labores de activismo en prevención del VIH Sida entre la población indígena. Él afirma que el nivel de desconocimiento sobre VIH Sida que tienen los Taraumaras "es equiparable al que tenía el ciudadano promedio mestizo mexicano a finales de los ochentas".

Los mitos que existían al inicio de la pandemia, sobre el contagio (que se puede curar, que se transmite con un beso o comiendo en el mismo plato que un enfermo) persisten entre los taraumaras, que además piensan equivocadamente que la enfermedad es exclusiva de los homosexuales, a quienes ellos nombran ouiqui, oropeque u oropechi. "Sabemos que el Sida no es de grupos, es de la gente que no tiene información y tiene conductas de riesgo. La información es la clave".

Un día, Jesús Vaca quiso cifras. De una lista de personas muertas a causa del Sida, trató de conocer cuántos eran indígenas. Ocurrió en Huachochi, Chihuahua, justamente un municipio con 90 por ciento de población indígena. Preguntó a las autoridades cuántos eran indígenas. Por respuesta obtuvo: "ninguno porque todos usaban sombrero", y que para mayores informes, fuera con "un pinche loco llamado Jesús Vaca", o sea, él mismo. Ya se había ganado fama de andar promoviendo la lucha contra el Sida por aquellos lares.

Un gran problema es el idioma. En las campañas de prevención que lanzan las autoridades y los diversos organismos que se dedican a ello, no son traducibles al taraumara. "están en esa fase de desconocimiento. No hay información porque aunque hay consejos nacionales y estatales que atienden el Sida, la mayoría de los programas de prevención y de difusión los hacen en idioma español". Incluso cuando algunas campañas emiten mensajes en Arámburi o taraumara, hay otro problema: "estamos hablando de una población que tiene unos índices de analfabetismo del 94 por ciento. Cualquier tríptico o poster que pongas no llega a la gente". De ahí la necesidad de innovar, por ejemplo, en su caso y en la medida de sus posibilidades, gravó un casette informativo que reprodujo y distribuyó entre sus conocidos.

No hay comentarios: