8 oct. 2013

VIH Sida Cuídate en Positivo - Presos, prisiones y derechos.



VIH en las prisiones: sin libertad y sin derechos.

Ecos de la XVIII Conferencia Internacional del Sida celebrada en Viena (Austria),

La prevalencia de VIH en la población en general es en promedio del 1 al 3 por ciento en todos los países. En las prisiones, los números pueden ser desde cuatro hasta diez veces mayores que lo que sucede afuera.

Por: Andoni Bello Lanestosa

Hace algunos años, durante mis estudios de licenciatura, visité “Almoloyita” una de las prisiones “light” de México como parte de una visita de sensibilización. Descubrí que lo que se ve en la tele no es ni apenas comparable con lo que pude observar y sentir ahí. Es que la realidad es cruda. Como comentó el Dr. Manfred Nowak, Profesor de la Universidad de Viena especialista en Derechos Humanos, “no hay prisión sin sexo y drogas”. El problema es que en los países de Latinoamérica, el machismo y la homofobia provocan que a los presos no se les dé información sobre prevención y que los condones no estén disponibles gratuitamente.

Condiciones insalubres, sobrepoblación, competencia por los recursos, la comida, por un espacio donde dormir y realizar sus necesidades básicas. En el amrco de la última plenaria de la Conferencia Internacioanl de Sida Dr. Manfred Nowak ofrece otro dato alarmante: 60 por ciento de las prisiones del mundo están sobrepobladas. Y con raras excepciones, todas están en malas condiciones. Y todo esto porque a la sociedad no le interesa cómo viven, ni si viven.

La sobrepoblación también se debe a los deficientes sistemas de justicia y a la corrupción. El número de procesados es alarmante: más de 30 millones de personas transitan por las cárceles anualmente en espera de juicio. “Contraen VIH en la cárcel y posteriormente lo transmiten al resto de la sociedad”, comentó el Dr. Novak.

El oasis en el desierto es España. Con un programa serio de reducción de daños, con distribución de condones, provisión de jeringas y agujas, y terapia de sustitución con metadona; lograron reducir la prevalencia en las cárceles de un 32 por ciento en 1989 a un 7 por ciento en 2009.

Es hora de enfrentar el problema, ahora, en todos los países del mundo. Urge realizar intervenciones basadas en la evidencia para combatir el falso y cruel moralismo, enfocarse en la prevención, información y educación. Realizar la prueba informada y consensuada, proveer de condones, y aplicar programas de reducción del daño y terapias de sustitución; prevenir la violencia sexual, reformar el sistema judicial y reducir la sobrepoblación. Los presos también tienen derecho a la salud. Su salud también es salud pública.

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