10 abr. 2012

VIH Sida Cuídate en Positivo - Asturias - España - Combatir la desinformación es la única herramienta para evitar la discriminación y fomentar una mayor visibilidad por parte de los afectados.




«Vale, pero con mi cuchara no comas»

 

El Comité Antisida de Asturias celebra el 11 de abril unas jornadas para conmemorar su primer cuarto de siglo.

Expertos en la lucha contra el VIH piden más visibilidad para una enfermedad que repunta.

Fuente: ELCOMERCIO,es
09//04/2012 - 
Artículo de: LAURA FONSECA
OVIEDO / GIJÓN.

Hace 25 años, el sida era como una «sentencia de muerte». Pero al mazazo del diagnóstico le sobrevenía luego, el estigma y la discriminación. Padecer el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (de aquella la sociedad apenas pronunciaba la palabra VIH) era más que suficiente para que en los hospitales marcaran las camas de los seropositivos con un punto rojo o para que les suministraran pijamas, sábanas, cubiertos, vasos y platos que luego acababan directamente en la basura.

Abrazar, tocar, dar la mano o besar a una persona con sida era casi un acto de militancia. Y fue así, desafortunamente, durante muchos años. «De aquella había un miedo irracional, incluso entre los profesionales sanitarios. Somos una sociedad hipócrita, porque vemos bien que la gente se vaya de putas, pero si un enfermo de sida te mira en el autobús crees que te va a contagiar», afirma Victoriano Cárcaba, que sabe mucho de todo esto.

Actualmente dirige el área de gestión clínica de Medicina Interna del HUCA, pero hace 27 años, siendo médico residente en Oviedo, diagnosticó el primer caso de sida de Asturias y el número 50 de España. Fue en mayo de 1985. El afectado era un «joven asturiano que estaba en la tercera década de la vida. Había estado en otro hospital donde le dijeron que lo suyo no era nada». Aunque vivía fuera del Principado decidió consultar a Cárcaba. De aquella se había corrido la voz de que este médico asturiano de 26 años, aún en fase de formación, se especializaba en una rara enfermedad que se extendía silenciosamente por el mundo y por España. El joven que se presentó en Oviedo tenía unas manchas en la piel. «Supe que era sida desde el primer momento. Era una persona culta, lo entendió muy bien». Pese a que ya han pasado casi treinta años, Cárbaba evita dar detalles.

«Pertenecía a lo que entonces se llamaba colectivo de riesgo. Su caso era un paradigma de que el sida no discrimina». Falleció años después, fuera de la región.
Victoriano Cárcaba participará el miércoles, junto a un nutrido grupo de profesionales asturianos, políticos y voluntarios en las bodas de plata del Comité Ciudadano Antisida de Asturias. La entidad cumple 25 años y ha decidido celebrar unas jornadas conmemorativas con personas curtidas en la lucha contra el VIH. José Manuel Suárez es otra de ellas. Este psicólogo lleva más de veinte años colaborando con el Comité Antisida. Lideró y lidera grupos de apoyo emocional a personas seropositivas y ayuda a las familias y allegados a procesar aquello de «tener un hijo, un marido, una novia o un amigo con VIH».

«Hay mucha desinformación»
Porque aunque hayan transcurridos 27 años desde que se diagnosticara en Asturias el primer caso de sida y afortunadamente los afectados ya no sean etiquetados con un punto rojo en los hospitales, «la gente se sigue viniendo abajo cuando le dicen que tiene VIH», indica este profesional. «Todavía hay mucha desinformación. Aunque parece increíble hay un gran desconocimiento de cómo se transmite la enfermedad», asegura.
La irrupción de los tratamientos antirretrovirales, la auténtica revolución en el abordaje del sida que ha permitido avanzar hacia la cronificación de la enfermedad -al menos, en el mundo occidental-, «ha hecho que la sociedad baje la guardia». Lo mismo opina Victoriano Cárcaba, que alerta sobre el repunte que está habiendo en las patologías de transmisión sexual, el VIH, entre ellas. «Los mecanismos de prevención y los mensajes no están llegando a la población. Algo falla cuando aún vemos transmisiones por no usar el condón en las relaciones sexuales», apunta.

Cárcaba recuerda que el virus del sida «es muy listo, porque buscó el mismo nivel de transmisión que la vida, como es la vía sexual». Cree que la sociedad ha avanzado «mucho en estos 25 años». En gran parte gracias a colectivos reivindicativos como el Comité Antisida de Asturias. Sin embargo, aún tiene una espina clavada porque «el sida aún no ha salido del armario. Es una enfermedad a la que falta visibilidad social. Muchas personas con VIH temen decirlo públicamente porque saben que van a ser señaladas, porque les van a seguir diciendo: 'Vale, pero con mi cuchara no comas'».

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