31/3/2010

VIH Sida - Guatemala - Carencias.



Fuente; El Periódico de Guatemala. 31/04/2010

Temen la propagación del VIH/sida en poblaciones rurales del país.
En el municipio de San Bartolomé Jocotenango, Quiché, se reportaron 7 muertes por sida en 2009. Los profesionales creen que la cifra real podría ser mayor. El municipio tiene una población de 8 mil 639 habitantes que en su mayoría se concentran en el área rural.

Tasa de sida por departamento:

1984 – octubre de 2009 por cada 100 mil habitantes.

Retalhuleu 427.52
Izabal 382.69
Escuintla 344.24
Suchitepéquez 292.85
Guatemala 280.97
Petén 251.93
San Marcos 242.24
Quetzaltenango 230.13

Artículo de: Louisa Reynolds.
Fredy Yancoba, director del Centro de Atención Permanente de San Bartolomé Jocotenango, Quiché, ve con preocupación el creciente número de vidas que se cobra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) en el municipio. Según los Censos Nacionales XI de Población y VI de Habitación de 2002, San Bartolomé Jocotenango tiene una población de 8 mil 639 habitantes, la mayoría de los cuales se concentran en el área rural –el 86 por ciento– mientras que la concentración urbana representa el 14 por ciento restante.

Ubicado en el Corredor Seco y con altos índices de analfabetismo, es un municipio donde las enfermedades más comunes –diarreas, enfermedades respiratorias y dermatológicas– están estrechamente vinculadas a las condiciones de extrema pobreza y hacinamiento imperantes.
A esta lista se suma ahora el VIH/sida. “Los hombres que viajan a la costa o a la capital para buscar trabajo van a los centros de prostitución y no tienen conocimiento de lo que implica contagiarse. Luego regresan y contagian a sus esposas”, explica Yancoba.

En 2009, el municipio reportó 7 muertes por sida y 8 enfermos de VIH, pero Yancoba teme que la cifra real podría ser mucho mayor ya que muchos casos no se reportan debido a los tabúes asociados con la enfermedad. “Hace poco nos informaron que falleció una señora en edad fértil. El esposo había fallecido en la misma forma un año antes. Fuimos a hacerle un estudio a los niños, pero los familiares no aceptaron porque ya sabían lo que era y no querían que se supiera”, afirma Yancoba.

Agrega que “hace falta un laboratorio para tamizar a las mujeres embarazadas y otras personas de alto riesgo” ya que “no podemos referir a los enfermos al Quiché porque sus condiciones socioeconómicas no lo permiten”.

Prevención con pertinencia cultural.
El psicólogo Ángel Soval, quien trabaja con pacientes de VIH/sida en el Hospital Nacional Dr. Rodolfo Robles, Quetzaltenango, recalca la importancia de realizar campañas informativas “desde” en vez de “para” la población rural. En el caso del municipio de San Bartolomé Jocotenango, explica Yancoba, el trabajo de prevención es complejo porque el único medio de comunicación existente y que llega a todos los hogares son las radios comunitarias.
“Hemos pensado en poner una cuña radial en idioma k’iche’, pero acá la gente sólo escucha las emisoras comunitarias o ‘piratas’ y como no dan factura el Ministerio de Salud dijo que no lo podía costear”, explica. Mariel Castro, directora del Programa Nacional de VIH/sida del Ministerio de Salud Pública y Atención Social (MSPAS), admite que “hemos abordado a la población indígena en bajos porcentajes”.