Noticia facilitada por el Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH.
La noticia del día 20/09/2013
Solo una cuarta
parte de las personas coinfectadas por VIH y VHC han recibido terapia contra la
hepatitis C
Según los resultados de la cohorte EuroSIDA, muchos pacientes que se
encuentran en estadios avanzados de su enfermedad hepática continúan sin
recibir tratamiento
Juanse Hernández - 20/09/2013
Un análisis de la cohorte EuroSIDA, cuyos
resultados fueron publicados en la edición de julio de la revista HIV
Medicine, muestran que únicamente una cuarta parte de los pacientes
coinfectados por VIH y el virus de la hepatitis C (VHC) han recibido terapia
para tratar este virus hepático. Aunque la proporción de pacientes tratados se
incrementó de forma significativa entre 1998 y 2007, los resultados muestran a
partir de ese año un descenso de la tasa, motivado probablemente por la
decisión de médicos y pacientes de esperar la llegada de nuevos antivirales de
acción directa (DAA, en sus siglas en inglés).
El análisis también revela, de forma preocupante, un porcentaje
importante de personas que presentan un daño en el hígado lo suficientemente
grave –fibrosis significativa (≥F2)– como para requerir tratamiento:
un 22% entre los pacientes que nunca han recibido terapia contra la hepatitis C
y un 36% entre aquellos que la habían tomado alguna vez.
De acuerdo con las actuales recomendaciones de tratamiento de la hepatitis C en
pacientes coinfectados por VIH, se debería considerar la terapia contra el
virus hepático en todos los pacientes con fibrosis significativa (≥F2) como
consecuencia del incremento del riesgo de muerte. El tratamiento de la
hepatitis C debería ofrecerse, de forma preferente, a pacientes con infección por
VIH bien controlada, por lo que suele recomendarse cuando los recuentos de
células CD4 se sitúan por encima de 350 células/mm3 y
diferirse, por lo general, cuando dichos recuentos están por debajo de 200
células/m3. Con todo, los pacientes con recuentos de CD4 por debajo
del umbral de las 200 células/mm3 y con carga viral
indetectable podrían tener también una buena respuesta al tratamiento. A pesar
de estas recomendaciones, no se conoce con exactitud qué porcentaje de
pacientes coinfectados por VIH y VHC en Europa han recibido tratamiento contra
este virus hepático.
Por este motivo, los investigadores de la cohorte EuroSIDA analizaron los datos
recopilados entre 1998 y 2010 para evaluar si las tasas de la oferta de
tratamiento habían aumentado; determinar cuáles eran los factores asociados al
inicio del tratamiento; y verificar si los pacientes que cumplían los criterios
para empezar de forma prioritaria la terapia según las recomendaciones
oficiales la habían recibido.
La cohorte EuroSIDA comprende aproximadamente a 18.300 personas con VIH en
Europa, Israel y Argentina. De entre las 4.224 con anticuerpos del VHC, se
disponía de mediciones de ARN del VHC en 2.633 personas, de las cuales 2.008
(76%) dieron resultado positivo.
El estudio incluyó finalmente a 1.984 pacientes que o nunca habían recibido
tratamiento contra la hepatitis C, o lo habían iniciado con posterioridad al
nivel basal, lo que proporcionó un total de 18.303 persona-años de seguimiento.
Durante este periodo, 501 pacientes (25%) comenzaron el tratamiento
contra la hepatitis C, lo que equivale a una tasa de 2,74 por 100 persona-año
de seguimiento.
La incidencia general de inicio del tratamiento se incrementó con el tiempo de
solo 0,33 por 100 persona-años de seguimiento en 1998 a 5,93 por 100
persona-años en 2007.
Entre 1998 y 2007, la incidencia del uso de la terapia contra la hepatitis C
aumentó de forma significativa un 26% cada año (p <0 br="">
“El empleo cada vez mayor del tratamiento contra la hepatitis C refleja
probablemente la introducción de interferón pegilado, con tasas de curación de
casi un 70% para el genotipo 2 y 3, y de un 35% para los genotipos 1 y 4”,
sugieren los autores.
Sin embargo, tras 2007, la utilización de la terapia cayó, observándose en 2009
una tasa de 3,74 por 100 persona-años de seguimiento. “La tendencia hacia una
disminución del uso del tratamiento observada tras un nivel máximo en 2007
podría explicarse por las diferentes características de los pacientes y,
posiblemente, por haberse alcanzado un máximo nivel de uso entre los pacientes
fáciles de tratar”, apuntan los autores de este estudio. Otra explicación
alternativa que ofrecen es que médicos y pacientes “hubiesen decidido esperar
la llegada de la primera generación de agentes antivirales de acción directa”.
Los pacientes del sur de Europa fueron más propensos a iniciar el tratamiento y
a ser hombres gais o bisexuales. Los investigadores creen que las tasas más
elevadas de personas tomando terapia en el sur de Europa podrían ser debidas a
una mayor experiencia de los profesionales sanitarios. Muchas de las
infecciones por VHC entre hombres que practican sexo con otros hombres fueron
detectadas en la fase aguda, momento en el que, si se administra el
tratamiento, la tasa de respuesta podría ser especialmente elevada.
Entre otras características asociadas con el empleo de la terapia, se incluyen
tener la carga viral del VIH indetectable (p= 0,012), tener la carga viral del
VHC elevada (p= 0,049) y experimentar elevaciones de los niveles de la enzima
alanina aminotransferasa (ALT) [p<0 br="">
Se dispuso de información acerca del estadio de fibrosis hepática de 800
pacientes (40,3%). Los resultados muestran que las personas con fibrosis
significativa (≥ F2) tuvieron un 60% más de probabilidades (p <0 b="" con="" da="" de="" grave.="" hep="" las="" menos="" nbsp="" no="" o="" obstante="" personas="" que="" recibir="" tico="" tratamiento="">solo un 36% de los pacientes que recibieron tratamiento
tenían fibrosis significativa y un 22% de los que no tomaron terapia se
encontraban en un estadio similar de fibrosis hepática.
En sus conclusiones, los investigadores señalan: “Nuestros hallazgos informan
de un incremento de la incidencia de uso de la terapia contra la hepatitis C en
la cohorte EuroSIDA, y de un seguimiento de las actuales directrices de
tratamiento entre los pacientes seleccionados para recibirlo”. De cualquier
modo, expresan su preocupación por el hecho de que una proporción significativa
de personas con fibrosis hepática grave continúen todavía sin tratar, por lo
que recomiendan seguir investigando los motivos que subyacen.
Sin ningún genero de dudas, el actual contexto político y económico está
también poniendo freno a la ampliación de la oferta de tratamiento en los
pacientes con hepatitis C (ya sea en pacientes coinfectados o monoinfectados),
y se han identificado los recortes en salud como una de las principales
barreras para que los pacientes puedan beneficiarse de la innovación
terapéutica. Obstaculizar el tratamiento supone ignorar sus múltiples ventajas
en términos de menos ingresos hospitalarios, menor morbimortalidad y menos
trasplantes hepáticos, que no solo significan un ahorro en el gasto sanitario,
sino que implican un enorme beneficio para la salud pública.
El copago de un 10% del precio de venta al público (PVP) de los medicamentos
para tratar la hepatitis C supondrá también un obstáculo para muchos
pacientes. La medida adoptada recientemente por el Gobierno y publicada en el
día de ayer en el Boletín Oficial del Estado (BOE) ha sido duramente criticada
por las asociaciones de pacientes y ONG que consideran que cualquier barrera
económica en el acceso a la sanidad comporta la exclusión de los grupos más
desfavorecidos que, en el caso de la hepatitis C, supone un buen porcentaje de
las personas afectadas, y entre ellas las coinfectadas por VIH.
Fuente: Infohep / Elaboración propia.
Referencia: Grint D, Peters L, Schwarze-Zander C, et al. Temporal
changes and regional differences in treatment uptake of hepatitis C therapy in
EuroSIDA. HIV Medicine, doi: 10.1111/hiv.12068, 2013.